Barreras comunicativas en la consulta de tarot (y 2)

Barreras comunicativas en la consulta de tarot (y 2)

Algunas claves que facilitan un clima comunicativo positivo son:

Llamar al consultante por su nombre. En nuestro vocabulario, cada palabra tiene un diferente peso emocional. De entre todas ellas, la que más nos importa es nuestro nombre propio, ya que nos representa y nos confiere nuestro lugar en el mundo. Llamar al consultante por su nombre le hará sentirse valorado y reconocido.

Saber escuchar activamente. Escuchar activamente y con conciencia plena es estar totalmente concentrados en el mensaje que el consultante intenta comunicarnos. Si tomamos nuestro tiempo para escuchar a nuestro interlocutor, responderemos con serenidad y nuestro interlocutor tomará conciencia de ello.

Facilitar la comprensión de los mensajes. Las palabras que utilicemos no deben ser demasiado generales ni excesivamente específicas. Hemos de comunicar el mensaje que nos dicen las cartas centrándonos en la idea que queremos transmitir, evitando toda información irrelevante, pues ésta se encargará de distraer el objetivo que pretendemos lograr.

Establecer relaciones de confianza. La confianza es la seguridad que alguien tiene de sí mismo, de otra persona o de una situación; y es el fundamento de toda relación humana. Nadie puede caminar junto al otro sin tener la certeza de que puede confiar en él.

Manifestar afectos y mostrar empatía. Sentirse querido ayuda a establecer vínculos positivos. Mostrar empatía nos ayudara a entender cómo se sienten los demás y así poder responder de manera apropiada en cada situación.

No establecer comparaciones. Las comparaciones nos llevan por caminos equivocados, porque tomamos un solo aspecto de la vida de una persona y lo medimos con nuestra escala de valores. Todo consultante, toda situación, es único y diferente.

Aceptar las singularidades de los consultantes. El consultante no debe sentirnos como alguien que cuestiona su manera de hacer y actuar, sino como alguien que no solo no le juzga, sino que le invita a expresar abiertamente su propia singularidad para que desde ese punto sea responsable de sus actos.

Dar la posibilidad de expresarse. Nunca se ha de monopolizar la sesión, permitir o ayudar a que el consultante se exprese libremente mejorara el resultado final de la sesión.

No descalificar. No recurras a la descalificación cuando el consultante no esté de acuerdo contigo, ni te sientas superior por tus conocimientos. Muéstrate siempre seguro y asertivo en los desacuerdos.

Ayudar a valorar los conflictos como una oportunidad para mejorar. Un conflicto como tal, no es bueno ni malo en sí mismo. Lo que lo convierte en un problema es cómo reaccionamos ante el mismo. Por ello, es importante enseñar a ver el conflicto como oportunidad de reflexión y mejora.

Presentar alternativas coherentes y posibles. Ayudar al consultante a descubrir posibles alternativas o soluciones que sean factibles y realizables y que den una respuesta de crecimiento personal a sus preguntas ha de ser uno de los objetivos de una sesión.

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