El Mundo empieza a rodar de nuevo. 2021 y el Tarot

Como cada año, haré un análisis de una carta del Tarot que considero definitoria del ciclo que estamos a punto de comenzar. Si 2020 fue el año del Despertar, marcado por la carta del Juicio, este 2021 nos toca entrar en el arcano mayor número 21, El Mundo.

El arcano del Mundo es el último del ciclo del Arcano Mayor, aunque siempre hay que recordar que el naipe del Loco podría ser ubicado en cualquier lugar. Pero el Mundo tiene ese sabor de «final de ciclo» que viene bien por su posición y sus implicaciones, que analizaremos a continuación.

Porque ¿acaso El Mundo es el final del Tarot o es más bien el principio? Si queremos ver el tiempo como algo lineal, todo tiene un principio y un fin. Pero si abrazamos la idea de que el tiempo es cíclico, una espiral que nunca se detiene, entonces cada final es un principio. Por eso esta carta está más llena de esperanza que de melancolía.

En el Tarot de Marsella, que define el estándar de lo que ha sido el Tarot durante mucho tiempo, la carta del Mundo es muy significativa. En el centro del naipe observamos a una mujer que surge plena de vitalidad, en una postura que nos hace pensar que está danzando, o caminando. Sea como sea, ella está en movimiento y parece a punto de salir en medio de una corona vegetal.

No es difícil asociar esta imagen al nacimiento. Un nuevo ser viene del mundo espiritual y toma forma humana en nuestro mundo material. ¿Qué trae consigo? ¿Qué puede aportar? Cada ser humano contiene la semilla de algo nuevo, y por eso, cada niño que nace es un viajero del futuro que viene a traernos algo que necesitamos conocer en el presente.

Los tres animales y el ángel que ocupan las cuatro esquinas del naipe representan a los cuatro evangelistas. Tienen también una significación astrológica, puesto que cada uno de ellos se puede asimilar con cada uno de los cuatro signos fijos del horóscopo. Esta representación, que se encuentra en muchas iglesias y obras de arte, se denomina «tetramorfos», que significa, literalmente, cuatro formas.

El Toro representa al signo de Tauro, al elemento tierra y al evangelista Lucas. Su evangelio comienza relatando el sacrificio de Zacarías, padre del Bautista, siendo el toro uno de los animales que se sacrificaban en la antigüedad. En la teología, representa el sacrificio de Cristo.

El León representa a Leo, el fuego y al evangelista Marcos. Su evangelio comienza hablando de la voz que clama en el desierto, que se equipara al rugido del león. Es Jesús como rey.

El Águila representa a Acuario, el elemento aire, y a Juan. Siendo este evangelio el más espiritual, se eleva sobre los demás como el águila sobre la tierra. Teológicamente, muestra la resurrección de Jesús.

El Ángel representa a Escorpio, al agua y al evangelista Mateo. En algunas representaciones, el ángel se convierte en un ser humano, ya que este evangelio comienza hablando de la genealogía humana de Jesús. Es su parte humana.

Los cuatro elementos son las cuatro manifestaciones de la energía celeste en el mundo terrestre y por ese motivo, muestran la puerta de entrada de un nuevo ciclo, representado por la mujer triunfante.

En el Tarot Rider-Waite, encontramos escasas variaciones sobre el tema clásico, con la dama portando dos varas de poder en cada mano. Su cuerpo desnudo (como el del niño que nace) está envuelto en una tela que nos recuerda el símbolo del infinito. Reflejando todas las posibilidades.

El Universo - Tarot Thoth

Pero es en el Tarot Thoth de Crowley donde observamos un cambio esencial en diseño. Junto a un cambio en la posición de los evangelistas que refleja mejor las oposiciones astrológicas, aquí apreciamos que el ser que se encuentra en primer plano es un hermafrodita (con cuerpo femenino y genitales masculinos). Este ser, danzando sobre la cabeza de una serpiente, juega con una guadaña que simboliza el tiempo. Todo ello bajo la mirada de la divinidad y enmarcado por una figura que intenta demostrar la cuadratura del círculo. Un símbolo del nuevo tiempo que comienza. De hecho, aquí no estamos ante el Mundo, sino ante el Universo.

Algo muy grande está a punto de nacer.

Todo estos son elementos que pueden servir de reflexión durante 2021, el año en el que el Mundo empieza a rodar de nuevo.

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