El Mago – Relato

El Mago – Relato

…Ella caminaba entre sus sueños y, cómo una suave brisa marina apareció él.

No hizo ruido, pero su mirada la llevó de vuelta a la niñez.

-Es un mago… -gritó sorprendida-, es un mago y, frotándose los ojos cómo si de un espejismo se tratara, se sentó frente a él, esperando la magia.

Esta, no tardó en llegar, pues aquel personaje convertía cada palabra y gesto en algo mágico…

-Ooohhhh, son sonrisas, exclamó la niña alzando sus manos para tocarlas (pues éstas flotaban en el aire cómo pompas de jabón). Son sonrisas… y hay miles…

El mago, al ver a la niña tan feliz, decidió hacer uno de sus mejores trucos y, agitando su varita mágica en el aire, convirtió cada una de las sonrisas en sonoras carcajadas.

La niña, emocionada, se apresuró a llenar de ellas sus bolsillos y entonces, se produjo la verdadera magia, pues jamás, jamás volvería a sentirse triste.

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