Tarot del Fuego

Una obra de arte, llena de pasión, que supone un paso adelante en el desarrollo del tarot contemporáneo.

Autor: Ricardo Cavolo

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Hay que reconocer que Heraclio Fournier, a pesar de no disponer de un extenso catálogo, es una editorial que sabe arriesgar con algunos de sus Tarots. Sin duda, este es el caso del Tarot del Fuego, obra del artista Ricardo Cavolo.

Reconozco que desconocía la obra de este creador. Así que en un primer impacto, sus diseños del tarot me recuerdan de inmediato al arte ancestral de ciertos pueblos tradicionales, como el de los huicholes, el arte aborigen australiano, o las obras creadas en ciertos cultos enteogénicos, mezcladas con una buena dosis de pop-art y referencias al mundo del tatuaje. El arte de Cavolo, que se puede apreciar en su página web ricardocavolo.com, destaca también por su extraordinario colorido, por la fuerza visual de sus imágenes. La paleta de colores es primaria, y las líneas son claras, definidas.

El Tarot del Fuego no deja indiferente a nadie, y eso es un punto a su favor. Por supuesto, yo no lo usaría en consulta, puesto que puede causar un impresión desfavorable en algunas personas. Pero creo que se trata de una obra que cualquier aficionado serio debe poseer y estudiar.

No nos engañemos. El «mundillo» del tarot es bastante conservador. Se adapta mal a las novedades y busca una falsa seguridad en conceptos e iconos anclados en el pasado. Ante eso, Ricardo Cavolo da un puñetazo sobre la mesa, desordena todos los elementos y los vuelve a ordenar de un modo que es vanguardista, pero reconocible. Por ese motivo, tiene todo mi respeto.

El Tarot del Fuego sigue el esquema de Marsella, aunque contiene imágenes alegóricas en el arcano menor.

Resulta difícil hacer un análisis de cada arcano mayor de este tarot, puesto que cada naipe está repleto de imágenes, y a cada mirada, se revelan detalles sorprendentes. Por tanto, es un mazo de cartas para contemplar y estudiar durante largo tiempo. En general, las figuras masculinas suelen tener cuatro ojos, mientras que las femeninas tienden a mostrar seis. Hay seres con el tercer ojo abierto o cerrado. Seres con dos cabezas o con doble naturaleza, animal y humana. Abundan los símbolos de carácter esotérico, bien ubicados, lo que indica que el autor sabe lo que hace, o al menos, que se ha documentado bien.

Por ejemplo, la Emperatriz presenta su cara cubierta por una abeja. El mago tiene dos ojos abiertos y dos cerrados, lo que indica que mira a los dos mundos. El Emperador se ha transmutado en carnero, aunque conserva su humanidad en un rostro que emerge de su pecho.

La carta de los Enamorados conserva el simbolismo marsellés de la elección, sólo que aquí son dos aspectos de la misma mujer (gran idea). Él es el fuego. Ella es el hogar, el vino y la madre naturaleza. Extrañamente, la Justicia tiene un león, mientras que la Fuerza nos muestra a una niña que abre las fauces de una fiera. Aquí parece que Cavolo ha querido jugar a ser Rider-Waite y Marsella. O se ha confundido.

El Colgado tiene su rostro cubierto por una máscara, pero de nuevo, posee otro rostro tatuado en el pecho.

La Muerte es una carta poderosa, donde se funden el caballo y el humano, ambos esqueletizados. De nuevo parece que el artista ha querido unir dos tradiciones del tarot.

La Templanza, con dos cornucopias, detiene el agua y hace crecer el fuego (¿el motivo?). El Diablo es una serpiente temible. ¡Al fin un diablo de verdad! En cuanto a las conexiones entre la Rueda de la Fortuna, la Luna y la Torre, es tema que daría para un artículo entero. Dejo que cada cual haga sus elucubraciones.

El Sol es una de mis cartas favoritas. Un naipe chamánico protagonizado por un animal de dos cabezas, masculino y femenino. El Juicio es el despertar de los animales. Mientras que el Mundo nos muestra un andrógino tatuado con reminiscencias hippies, que surge acompañado por cuatro animales.

Como digo, cada carta da lugar a muchas interpretaciones y algunas generan dudas. Pero en conjunto, suponen un soplo de aire fresco en el mundo del tarot, más allá de que el estilo del autor guste más o menos.

Los arcanos menores son los clásicos bastos, copas, pentáculos y espadas. Las cartas cortesanas son: sota (figura femenina), reina, rey y caballo (sin jinete, excepto el caballo de oros). Las cartas tienen diseños que en algunos casos, ayudan a identificar su simbolismo, aunque no siempre.

Cada carta lleva el número en cifras arábigas dentro de su diseño, aparte de llevar el nombre en letras en inglés. Los ases tienen el elemento del palo mostrado en solitario. El reverso de las cartas no es reversible, por lo que las cartas no favorecen un uso invertido.

Como suele ocurrir con demasiada frecuencia, el mazo no cuenta con un libro que aclare y profundice en el simbolismo de estas cartas. El folleto que las acompaña, aparte de compartir información histórica que hace mucho que ha sido desacreditada, no trae más que significados básicos y una tirada de la cruz celta. Lo de siempre. Es una pena que algunas editoriales no hagan un esfuerzo para acompañar este tipo de barajas de algo más que un folleto completamente ajeno a ellas. Si haces un producto de esta categoría, como editor, tienes que estar a la altura.

En resumen, estamos ante un tarot de gran importancia para los coleccionistas y estudiosos serios. Lo recomiendo para todos aquellos que quieran (y deban) salir de su zona de confort. No les decepcionará.

Copyright del texto: Octavio Déniz
Copyright imágenes: Naipes Heraclio Fournier, Vitoria (España).

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